Buscar

El desesperado pedido de la mamá de Santino por Alma

Natalia Rodríguez compartió un conmovedor video para visibilizar la historia de una niña de 10 años que, pese a haber superado las etapas más duras de su enfermedad, continúa esperando una inmunoterapia clave que aún no recibe. Conocé su historia.

En un nuevo y emotivo mensaje en redes sociales, Natalia Rodríguez, mamá de Santino, decidió utilizar su voz para acompañar la historia de otra familia que atraviesa la misma batalla contra el cáncer infantil. Esta vez, el foco estuvo puesto en Alma Valentina Leyes Montero, una niña de 10 años de Garupá, Misiones, cuyo tratamiento permanece interrumpido desde hace cuatro meses por demoras administrativas.

«Hoy quiero hablarles de alguien muy especial. Ella es Alma. Es amiga de Santino, también de Misiones. Y como nosotros, conoce de cerca lo que significa vivir una infancia atravesada por el cáncer», comienza diciendo Natalia en el reel que rápidamente generó repercusión entre sus seguidores.

A lo largo del video, la mamá de Santino repasó el enorme camino recorrido por la pequeña. Alma fue diagnosticada con un neuroblastoma de alto riesgo con metástasis ósea y en la médula, una de las formas más agresivas de este tipo de cáncer infantil. Desde entonces atravesó múltiples ciclos de quimioterapia, una cirugía de alta complejidad para extirpar el tumor, un autotrasplante y las 12 sesiones de radioterapia indicadas por los médicos.

Sin embargo, cuando parecía acercarse el final del tratamiento, surgió un nuevo obstáculo. Según explicó Natalia, desde el 10 de marzo de 2026 la familia espera que la obra social garantice la inmunoterapia con dinutuximab beta, un medicamento considerado fundamental para reducir el riesgo de recaída.

«Sus papás hicieron todo lo que tenían que hacer. Incluso recurrieron a la Justicia. Un juez ordenó que ese tratamiento debería ser cubierto. Y, sin embargo, mientras distintos organismos discuten cómo se distribuye esa cobertura, Alma sigue esperando», expresó con visible angustia.

Con la experiencia propia de haber atravesado situaciones similares junto a Santino, Natalia describió el desgaste emocional que implica convivir con la incertidumbre. «Nosotros sabemos lo que significa esperar una autorización. Sabemos lo que se siente mirar el teléfono todos los días esperando una respuesta que nunca llega. Pero cuando hablamos de un niño con cáncer, el tiempo no es un detalle administrativo. Cada día cuenta. Cada semana cuenta. Cada mes cuenta», sostuvo.

Finalmente, la mujer pidió la colaboración de la comunidad para que la historia de Alma llegue a la mayor cantidad de personas posible. «Hoy quiero pedirles que entre todos hagamos visible su historia. No para señalar a nadie, sino para recordar que detrás de cada expediente hay una niña, una familia y un tratamiento que no puede seguir esperando. Porque ningún niño debería ver su tratamiento detenido por cuestiones burocráticas», concluyó.