Gastón Ybalo tenía pensado asistir como espectador al desfile de Ibraina, la marca del diseñador Fabio Toñanez, pero una inesperada ausencia de último momento cambió por completo sus planes.
Mientras recorría el backstage y se interesaba por los diseños que incorporaban ñandutí, el tradicional tejido paraguayo, Gastón se enteró de que faltaba una modelo para completar la presentación de una colección de novias. El diseñador necesitaba que fuera una mujer y, casi como si se tratara de una escena preparada, todas las miradas terminaron apuntando hacia él.
“Gastón, ¿estás animado a ponerte un vestido?”, le preguntaron. Sin dudar demasiado y tentado por la posibilidad de convertirlo en una anécdota, aceptó: “Para el storytime vamos a hacer todo”.
Así, sin ensayo previo y prácticamente sin conocer la dinámica de la pasada, Gastón terminó vestido de novia y caminando por la pasarela con tacos. “Yo casi me caí”, confesó entre risas, aunque aseguró que logró disimular los nervios y desenvolverse con elegancia.
El desafío fue todavía mayor porque no había practicado la coreografía, no sabía dónde debía posar ni conocía la ubicación de las cámaras. Todo se lo explicaron minutos antes de salir y tuvo que resolverlo sobre la marcha.
Después de la presentación, quienes lo vieron desfilar le dieron una devolución positiva y destacaron que había caminado “re elegante”.
Así sin más, Gastón se quedó con una experiencia inesperada y divertida: lo que comenzó como una visita para mirar un desfile terminó convirtiéndolo, de manera improvisada, en «la novia de la pasarela».



