El cierre del Mes Rosa tuvo un momento especialmente emotivo en las redes del periodista Maxi Acosta. Acostumbrado a contar historias de vida y visibilizar distintas realidades, esta vez decidió ponerse del otro lado de la entrevista y compartir una experiencia que lo atraviesa personalmente: la lucha de su mamá, Silvia, contra el cáncer de mama.
«Es la primera vez», reconoció Maxi al explicar por qué nunca antes había contado públicamente la historia de su familia. La emoción fue inevitable. Durante años realizó entrevistas para concientizar sobre la enfermedad, pero detrás de cada testimonio también había una historia propia que lo conectaba profundamente con quienes atravesaban ese diagnóstico.
Silvia, de 67 años, relató cómo comenzó todo. Gracias a los controles mamarios que se realizaba periódicamente, los médicos detectaron algo sospechoso que luego, tras una biopsia, confirmó el diagnóstico de cáncer maligno.
«Se me vino el mundo abajo», recordó al hablar de aquel momento en el que recibió la noticia. Sin embargo, lejos de rendirse, decidió aferrarse a su familia y afrontar cada instancia del tratamiento. La cirugía, la quimioterapia y las sesiones de rayos formaron parte de un proceso que se extendió durante casi dos años y que también implicó viajar a Buenos Aires para recibir atención médica.
En ese recorrido hubo momentos especialmente difíciles, como la distancia familiar durante el tratamiento, pero también una alegría que se convirtió en una enorme motivación: el nacimiento de India, la primera nieta de Silvia y la hija de Maxi. «Fue clave, fue fundamental para que ella se aferre a vivir», expresó el periodista, visiblemente emocionado.
La historia también dejó al descubierto el valor de las redes de contención. Silvia destacó especialmente el acompañamiento de su esposo, sus hijos y otros familiares durante la enfermedad. «Hay que aferrarse a la familia», sostuvo, al recordar todo lo que atravesaron juntos.
Pero la lucha de Silvia no terminó allí. Años después debió enfrentar otra compleja intervención: una cirugía a corazón abierto. Una nueva batalla que se sumó a una historia marcada por la fortaleza y las ganas de seguir adelante.
Al finalizar la entrevista, Maxi no pudo ocultar la emoción y el orgullo por su mamá. «Sos nuestro orgullo», le dijo, mientras agradecía poder compartir su testimonio y el de tantas mujeres que atravesaron o todavía enfrentan esta enfermedad.
Con este relato, el periodista cerró el Mes Rosa con una historia que fue mucho más que una entrevista: fue una oportunidad para hablar de prevención, detección temprana y, sobre todo, de los vínculos que pueden convertirse en un sostén fundamental en los momentos más difíciles.



