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Nahuel Pérez Oliva, el bailarín misionero que encontró en la danza una forma de sanar

Con apenas 20 años, el posadeño transformó una de las pérdidas más difíciles de su vida en el impulso para perseguir sus sueños. Hoy encontró su lugar y brilla en "Doradas In Concert" ¡Entrá en la historia y conocé los detalles!

Para Ignacio Nahuel Pérez Oliva, bailar nunca fue solamente una pasión. Desde muy pequeño encontró en el movimiento una forma de expresarse, aunque todavía no imaginaba que, años más tarde, la danza se convertiría en su principal refugio. Nacido en Posadas, comenzó a enamorarse del escenario durante los actos escolares de folclore, donde descubrió la emoción de presentarse frente al público y compartir ese momento con su familia. Sin saberlo, estaba dando los primeros pasos de un camino que cambiaría su vida.

A los 10 años sufrió un golpe que marcaría para siempre su historia: el fallecimiento inesperado de su padre. En medio del dolor, encontró consuelo en el arte. Escribir y bailar se transformaron en una vía de escape para sobrellevar la tristeza, mientras acompañaba a su mamá a las clases de zumba. «El baile siempre fue mi momento de descarga», recuerda. Más adelante, el universo del K-pop despertó una nueva pasión y comenzó a aprender coreografías de manera autodidacta, dedicando horas de práctica en el patio de su casa.

La disciplina que había adquirido practicando natación y taekwondo fue clave para su crecimiento. Con apenas 14 años empezó a participar en encuentros de bailarines de K-pop en Posadas, donde dejó atrás la vergüenza y encontró un grupo de amigos que compartía su misma pasión. Poco después decidió ingresar a una academia de baile, donde descubrió el hip hop y comprendió que quería dedicar gran parte de su vida a perfeccionarse. Su esfuerzo lo llevó a integrar grupos de competencia que representaron a Misiones en distintos certámenes nacionales, incluyendo la clasificatoria argentina del Hip Hop International, donde logró ubicarse entre los mejores equipos del país.

El 2025 significó un nuevo comienzo. Nahuel decidió cambiar de carrera y estudiar Gastronomía, una elección que le permitió reorganizar su tiempo y regresar a la danza. Volvió a entrenar, comenzó a practicar calistenia, recuperó la confianza en sí mismo y hasta se animó a dar clases de baile. Hoy dirige un grupo de competencia que se prepara para viajar a Buenos Aires y asegura que volver a bailar transformó por completo su salud mental y su manera de enfrentar la vida.

Actualmente integra el elenco de «Doradas In Concert», el espectáculo que volverá a presentarse el próximo 12 de julio en Posadas con una propuesta renovada. Para Nahuel, formar parte de esta producción representa mucho más que un trabajo artístico: es la confirmación de que la perseverancia tiene recompensa. Con una agenda llena de proyectos y el sueño intacto de seguir creciendo sobre los escenarios, el joven bailarín se convirtió en un ejemplo de resiliencia, demostrando que incluso después de los momentos más difíciles siempre es posible volver a levantarse y convertir el dolor en una nueva oportunidad.

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