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Manu Ruiz le responde a Timothée Chalamet: “El ballet sí importa” 

El bailarín misionero que triunfa en el mundo publicó una emotiva carta abierta tras las polémicas declaraciones del actor de Hollywood, quien aseguró que “a nadie le importa el ballet y la ópera” ¡Entrá en la nota y enterate los detalles!

Lo que comenzó como una charla distendida terminó encendiendo una polémica global. El actor estadounidense Timothée Chalamet quedó en el centro de las críticas luego de afirmar, durante una conversación con Matthew McConaughey para medios internacionales, que el ballet y la ópera son artes “de las que ya nadie se preocupa”. La frase, lanzada entre risas y seguida de un tibio “con todo respeto”, cayó como una bomba en el mundo cultural.

La reacción no tardó en multiplicarse en redes sociales y escenarios artísticos. Entre quienes alzaron la voz apareció el misionero Manu Ruiz, uno de los referentes del ballet surgidos en Posadas, que decidió responder con una carta abierta cargada de emoción, memoria y defensa de la danza.

“Sí, Timothée, el ballet importa y importa mucho”, escribió Ruiz. En su descargo recordó su propia historia: un adolescente de 13 años que comenzó a bailar en una provincia del norte argentino, siendo uno de los pocos varones que se animaban a hacerlo. Con el paso de los años, su camino lo llevó desde festivales locales hasta el Instituto Superior de Artes del Teatro Colón y luego a becas internacionales en Estados Unidos, donde incluso bailó El Cascanueces.

Pero más allá de su carrera, el artista explicó por qué la danza trasciende el escenario. En su carta relató el impacto que tuvo su historia en otros jóvenes, como el caso de un niño que comenzó a bailar después de verlo en una foto del diario y que, según contó su madre, encontró en la danza una forma de escapar del bullying escolar.

Hoy, convertido en director artístico de una agencia que impulsa talentos, Ruiz asegura que el ballet y la ópera siguen cambiando vidas. “Salvan, iluminan y ayudan al alma”, escribió, invitando a Chalamet a conocer de cerca esas historias y a sentarse alguna vez en un teatro para descubrir por qué, lejos de ser artes del pasado, siguen encendiendo sueños en todo el mundo.