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La hija menor de la reina Máxima Zorreguieta y el rey Guillermo Alejandro inició la carrera de Ingeniería Aeroespacial

La princesa Ariane es la primera de las hijas de Máxima en elegir las ciencias duras al ingresar a la Universidad de Delft. ¡Entrá en la nota y enterate los detalles!

Mientras la realeza europea tradicionalmente vuelca a sus herederos hacia las leyes, la política o las relaciones internacionales, la princesa Ariane de los Países Bajos ha decidido romper por completo los moldes de la corona.

A sus 19 años, la hija menor de la reina Máxima Zorreguieta y el rey Guillermo Alejandro ha iniciado formalmente un camino académico inédito para una royal contemporánea de su rango: la carrera de Ingeniería Aeroespacial.

En las últimas horas, la Casa Real neerlandesa sorprendió al mundo al difundir las imágenes de la joven recorriendo el campus de la legendaria Universidad Tecnológica de Delft (TU Delft). Vestida con un relajado look juvenil de camisa blanca y pantalones de lino a rayas, Ariane posó sonriente bajo una avioneta suspendida en el vestíbulo de la facultad, marcando el inicio de una exigente etapa técnica.

La vocación de Ariane de Orange que conecta dos grandes pasiones privadas y técnicas de la Casa de Orange:

La elección de la princesa Ariane no es un capricho al azar. Al situarse en el tercer puesto en la línea de sucesión al trono, por detrás de sus hermanas Amalia y Alexia, la joven goza de una libertad institucional que le ha permitido esquivar la típica agenda de palacio para adentrarse en las ciencias duras.

Con este «giro científico», la princesa logra conectar de forma directa las dos grandes pasiones privadas y técnicas de la Casa de Orange:

Por un lado el cerebro técnico de su tío Friso: Ariane sigue los pasos científicos más directos del recordado príncipe Friso. El hermano del rey, fallecido en 2013, fue el verdadero pionero de la ingeniería en la familia, habiéndose graduado y especializado precisamente en el ámbito aeroespacial tras estudiar en Berkeley.

Y por otro, la pasión por el cielo de su padre: El rey Guillermo Alejandro es un reconocido apasionado de la aviación. Durante casi tres décadas, como «copiloto invitado» para la aerolínea comercial KLM bajo un seudónimo secreto. Ese legado de destreza técnica en las alturas encuentra ahora un sustento académico en su hija menor.