La arena estaba tranquila, el río manso y el verano en su punto justo… hasta que apareció La Cheta del Brete. María Pía Constantini, la cheta dejó atrás Nordelta, los carpinchos y los “chanchos salvajes” para vivir su versión más top del verano misionero. Eso sí: cambió de postal, pero no de costumbres. Apenas clavó la sombrilla, ya estaba comparando palmeras con Miami, pidiendo tere en vez de mate, con un tono de voz tan irritante como divertido.
El primer conflicto llegó rápido, como quemadura sin protector: la música. Mientras la vecina de playa, Guada se relajaba con Arjona, la Cheta explotó: “¡Bajá la música!”. El cruce escaló cuando Guada, en plan sarcástica, le sugirió ponerse protector solar para cuidar su piel blanca. Error fatal. La respuesta fue letal y ya es frase del verano: “¡No puedo exponer mi botox al sol!”. Fin de la diplomacia, inicio del clásico drama playero.Entre tere y tere, repasaron los momentos más bizarros de la playa que incluyó a, vendedores de churros seductores, bañeros que no pasan desapercibidos, mascotas en la playa que “estresan” y excursiones que “te subís casada y bajás divorciada”, La Cheta del Brete se convirtió en uno de los momentos más desopilantes de Modo Verano. Una postal exagerada, sí, pero divertida. ¿Tendremos más capitulos?


