El paso del tiempo no logra apaciguar el profundo vacío que dejó la partida de Silvina Luna. A tres años de su fallecimiento (31 de agosto de 2023 en el Hospital Italiano de Buenos Aires), el dolor sigue latente entre sus seres queridos y sus seguidores. Quien decidió recordarla con mucho amor fue su amigo Gustavo Conti, con quien forjó una hermandad de más de dos décadas tras haberse conocido en la segunda edición de Gran Hermano.
A través de su cuenta de Instagram, el actor volcó toda su emoción en una publicación acompañada por postales que retratan años de risas y complicidad que compartieron. «Hoy 3 años ya gordita hermosa… El tiempo pasa, tan rápido… pero nunca te fuiste, todos los días rezo por vos y recuerdo lo inmensamente que fuiste siempre… solamente recuerdos, sonrisas y todo lo lindo que vivimos nosotros. Amor, alegría y sobre todo la calidad de persona que te destacaba de un ser humano común… hoy deseo que estés en paz, aunque me deje gusto a poco no saber nada nuevo de vos. Siempre presente, Silvina», escribió Conti, totalmente conmovido.

La partida de Silvina a los 43 años marcó un antes y un después en la agenda pública de la Argentina, transformándose en símbolo de la lucha contra la mala praxis en el ámbito de la estética.
Los problemas de salud de la modelo comenzaron en 2011, cuando se sometió a una intervención quirúrgica estética a manos del médico Aníbal Lotocki. En dicha operación, el profesional utilizó un material en específico no permitido por protocolos médicos. Esta negligencia le desencadenó un cuadro crónico de hipercalcemia (exceso de calcio en sangre) y un deterioro progresivo e irreversible en el funcionamiento de sus riñones.

Debido a esta grave falla renal, Silvina debió someterse a agotadoras sesiones de diálisis tres veces por semana durante sus últimos años, a la espera de un trasplante de riñón que su frágil estado general jamás le permitió concretar. Tras permanecer internada durante más de dos meses en terapia intensiva, su cuerpo no resistió más. En el plano judicial, la condena impuesta a Aníbal Lotocki por el delito de lesiones graves marcó un precedente. El reclamo de justicia y el dolor de sus afectos continuarán por siempre.



