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De lujo a pesadilla: el accidentado viaje de Irupé Soto

¿Quién dijo que contratar lo mejor era bueno? Así fue la travesía de la Diseñadora de Estilo luego de vivir una película de terror camino a Buenos Aires.

Lo que prometía ser un viaje cómodo y sin sobresaltos hacia Buenos Aires terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla para la diseñadora de estilo Irupé Soto, quien decidió exponer en sus redes sociales la odisea que vivió durante más de 26 horas en la ruta.

«Cuando tendrías que estar en Buenos Aires y estás en el medio de la nada», escribió junto a una de las publicaciones que compartió durante el viaje. Según contó, había elegido un servicio de bus cama que ofrecía distintas comodidades, entre ellas conexión wifi y mayor confort para el trayecto. Sin embargo, la experiencia estuvo muy lejos de lo prometido.

«Comprás un bus cama, total wifi, etcétera, y hace nueve horas esperás el reemplazo… ¡El reemplazo!», expresó con evidente frustración.

La demora no solo afectó el itinerario del viaje, sino también compromisos laborales que tenía previstos para esa jornada en Buenos Aires. «Ni hablar de los servicios que tenía coordinados para hoy», lamentó.

Con el correr de las horas, el relato fue sumando capítulos cada vez más insólitos. En uno de los momentos, el colectivo emprendió una marcha que parecía conducir a los pasajeros nuevamente hacia destino, aunque poco después descubrieron que estaban regresando al mismo lugar donde habían permanecido durante horas.

Inicialmente creyó que se trataba de un error del conductor. Sin embargo, la explicación terminó siendo aún más inesperada. «Ahh no, no se equivocó. Volvimos al lugar de las últimas nueve horas. Se había olvidado de entregar ‘algo'», escribió.

La situación alcanzó su punto máximo cuando Soto denunció nuevos problemas. «Ahora está saliendo un líquido raro… Es realmente indigno», publicó, apuntando directamente contra la empresa de transporte.

Finalmente, luego de una interminable sucesión de demoras, esperas y contratiempos, llegó la noticia más esperada. Con una frase breve y contundente, Irupé confirmó el final de la odisea: «26 horas después… llegué».