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¡Conocé a Candela Sosa, la artista posadeña que bailó para Ecko, L-Gante, Callejero Fino y DJ Alex!

La artista posadeña convirtió las dificultades de su infancia, una carrera deportiva marcada por el esfuerzo, una vida que tuvo que reconstruir desde cero y una pandemia que cambió sus planes en combustible para cumplir sus sueños ¡Entrá en la nota y conocé su conmovedora historia!

Candela Sosa nació y creció en Posadas, en una familia donde la música y la danza siempre estuvieron presentes. Su mamá es profesora de danza clásica y su abuelo estuvo entre los primeros organizadores de los carnavales de Villa Blosset. Desde pequeña, Candela respiró arte, pero su camino no fue lineal: antes de convertirse en bailarina profesional, el judo ocupó buena parte de su vida.

Comenzó a practicarlo alrededor de los siete años y llegó a representar a Misiones en unos diez campeonatos nacionales, obtener primeros puestos y convertirse en subcampeona panamericana en Porto Alegre, Brasil. También entrenó en el CeNARD, en Buenos Aires. Sin embargo, detrás de esos logros había una historia de esfuerzo que comenzó mucho antes: cuando tenía apenas 9 o 10 años, vendía comida en La Placita y rifas para poder juntar dinero y costear sus viajes y competencias. “Fueron muchos sueños que se hicieron realidad plato por plato, rifa por rifa”, recuerda.

A los 14 años, la Estudiantina de Posadas volvió a encender su pasión por el baile. Con el Colegio Nacional Martín de Moussy llegó a ser pasista y directora, y poco después descubrió las danzas urbanas, el hip hop y el reggaetón. La danza dejó de ser solamente una pasión para convertirse en un proyecto de vida. Estudió durante cuatro años el Profesorado de Danzas en Misiones y continuó capacitándose mientras daba clases y competía.

Su búsqueda profesional la llevó luego a Paraguay. Llegó a Asunción para dar unas clases y terminó construyendo una vida desde cero. Cuenta que comenzó durmiendo sobre un colchón en el piso y, a fuerza de trabajo, logró sostenerse dando clases y bailando en boliches, fiestas, eventos y presentaciones. Allí también tuvo la oportunidad de trabajar con artistas paraguayos y vivir uno de esos momentos que parecían imposibles: ser telonera de Black Eyed Peas.

Pero cuando parecía que todo comenzaba a acomodarse, llegó la pandemia. Candela viajó desde Paraguay a Posadas pensando que estaría allí unos días, pero al día siguiente cerraron la frontera. Esos días terminaron convirtiéndose en casi un año y medio. No pudo regresar a su departamento, tuvo que desprenderse de muchas de sus pertenencias y su carrera de Licenciatura en Danza en Bellas Artes de Asunción quedó inconclusa. Fue uno de los momentos más difíciles de su trayectoria y llegó a preguntarse si quería continuar con la danza.

Sin embargo, volvió a levantarse. Continuó dando clases virtuales y comenzó a viajar a Buenos Aires para entrenar y capacitarse. Cuando las fronteras finalmente se reabrieron, tomó una decisión definitiva: no volvería a Paraguay. Eligió comenzar nuevamente en Buenos Aires, donde volvió a ponerse en el lugar de alumna y completó otros cuatro años de formación en Dance & Move, orientada a la coreografía, el freestyle y la docencia.

Mientras construía su carrera en Buenos Aires, también comenzó a darle forma a un sueño que había nacido en Posadas. Durante unas vacaciones, junto a otros bailarines, empezó a organizar juntadas y cyphers todos los sábados en el Paseo La Terminal. No había academia, salón ni una gran estructura: solamente personas con ganas de bailar, compartir y aprender. Aquellas reuniones fueron creciendo hasta convertirse en UEM Dance, Urbanos en Movimiento, una academia pensada para generar oportunidades de formación para bailarines misioneros.

Hoy UEM cuenta con clases para niños desde los cuatro años y trabaja con estilos como hip hop, reggaetón, heels, coreografía y waacking, además de grupos que entrenan, compiten y viajan. Para Candela, el proyecto tiene un significado especial: busca ofrecerles a los jóvenes de Misiones las oportunidades que quizás ella hubiera querido tener cuando comenzó su camino.

Al mismo tiempo, su carrera profesional en Buenos Aires siguió creciendo. Participó en videoclips, producciones y presentaciones vinculadas a artistas como Ecko, L-Gante, Callejero Fino, DJ Alex y John Z, mientras continúa formándose en femme y heels, dando clases, entrenando y presentándose a castings.

La historia de Candela Sosa es, en definitiva, la de una joven que tuvo que empezar de cero más de una vez. De una niña que vendía platos de comida para poder viajar a competir, a una deportista que representó a Misiones, una bailarina que cruzó fronteras, una artista que llegó a compartir escenarios vinculados a grandes figuras y una docente que hoy busca abrirle caminos a otros jóvenes.

Su recorrido tiene una constante: cada vez que la vida la obligó a empezar nuevamente, la danza volvió a encontrarla. Y aunque asegura que todavía tiene mucho por aprender, entrenar y recorrer, Candela sigue haciendo lo que aprendió desde niña: trabajar por aquello que sueña, sin rendirse.