Desde el corazón de Misiones, más precisamente desde la localidad de San Vicente, comienza a tomar forma una nueva voz dentro de la escena urbana regional. Se trata de DRYTIAN, nombre artístico de Rodrigo Sebastián Ozimek, un joven nacido el 21 de agosto de 1996 en Posadas, cuya propuesta combina sensibilidad romántica, sonidos actuales y una fuerte impronta personal.
Su música, marcada por el pulso del reggaetón y el pop latino, encuentra en canciones como “El Plan” una síntesis de su estilo: melodías pegadizas, letras emocionales y una búsqueda por conectar desde lo íntimo. Sin embargo, detrás de esa propuesta artística hay una historia profunda, atravesada por desafíos personales y una resiliencia que hoy se traduce en canciones.
A los pocos meses de nacer, Ozimek se trasladó junto a su familia a San Vicente, una ciudad que por entonces comenzaba a expandirse. Allí creció, y fue en el ámbito escolar donde tuvo su primer acercamiento real a la música. Un proyecto en la escuela primaria lo llevó a descubrir su voz como herramienta expresiva: fue elegido para grabar una canción institucional, una experiencia que marcaría un antes y un después en su vida.
Ese despertar lo impulsó a involucrarse en distintas actividades musicales durante su infancia y adolescencia, llegando incluso a representar a la provincia en los Juegos Evita como solista en el género folclore. Sin embargo, el paso a la secundaria trajo consigo momentos de quiebre. Problemas emocionales, desvíos personales y el consumo problemático lo alejaron de su vocación artística, llevándolo a atravesar una de las etapas más difíciles de su vida.
Lejos de romantizar ese proceso, el artista lo reconoce como parte de su historia. “Me desvié del camino, atravesé momentos muy duros, pero también entendí que todo eso forma parte de quien soy hoy”, ha expresado. En ese contexto, la música reapareció como refugio y guía. De manera autodidacta, aprendió a tocar la guitarra gracias a tutoriales en YouTube, utilizando un instrumento que logró comprar con esfuerzo propio mientras trabajaba como repartidor.
El piano, regalo de un familiar, también se convirtió en una pieza clave en su desarrollo creativo. En la soledad o acompañado, la música fue siempre un sostén, una forma de canalizar emociones y reconstruir su identidad. Con el tiempo, entendió que su propósito estaba allí: en esas letras guardadas, en esas melodías que pedían salir a la luz.
Hoy, DRYTIAN transita una nueva etapa. Con dos videoclips realizados de manera independiente, sin grandes estructuras de producción, comienza a consolidar una audiencia que sigue de cerca su crecimiento. “No es fácil, a veces cuesta no ver resultados inmediatos, pero sé que es parte del proceso”, reconoce, con una mirada realista pero esperanzada.
Su nombre artístico también refleja esa búsqueda identitaria. “Drytian” surge de la fusión entre sus nombres, Ro-dri-go y Sebas-tián, como una forma de construir una marca propia sin perder su esencia. En lo musical, si bien se define dentro del género urbano, su versatilidad lo lleva a explorar distintos estilos: desde la cumbia y el rock hasta el sertanejo, ampliando su universo creativo más allá de los límites comerciales.
Entre sus principales influencias aparece Daddy Yankee, a quien considera un referente no solo por su trayectoria, sino también por su reciente camino espiritual. También menciona a Justin Quiles y Sech, artistas ligados al reggaetón romántico que marcan el pulso de su sonido actual.
En tiempos donde la industria musical se redefine a partir de las plataformas digitales, DRYTIAN encuentra en internet una herramienta clave para expandir sus horizontes. Colaboraciones con artistas de otras provincias y proyectos en desarrollo forman parte de una etapa de crecimiento sostenido, donde la autogestión y la constancia son pilares fundamentales.
Pero más allá de lo artístico, su historia está atravesada por una dimensión espiritual que guía su presente. La fe, según él mismo afirma, es un motor que lo mantiene enfocado y lo ayuda a dejar atrás su pasado. “Mi deseo es que todo esto termine en victoria, con Jesucristo acompañándome”, sostiene.
Así, entre beats urbanos, vivencias personales y una identidad en construcción, DRYTIAN se perfila como una de las voces emergentes que buscan posicionarse desde el interior del país hacia el mundo, llevando consigo no solo música, sino también un mensaje de transformación y esperanza.



