El gimnasio es, para muchos, un espacio sagrado: lugar de esfuerzo, disciplina y, en los últimos años, también de exposición. En ese cruce entre el entrenamiento y la estética personal, el conductor de Anti Siesta, Alejandro Uriarte, decidió marcar un límite claro y sin rodeos.
A través de una historia en Instagram, lanzó una advertencia directa: la combinación de gimnasio y perfume árabe no es buena idea. Con su estilo filoso y humor ácido, explicó que el problema no es la fragancia en sí, sino el contexto en el que se usa.

Según el conductor, el famoso “shabalam” aromático se potencia negativamente cuando se mezcla con la transpiración propia del entrenamiento. “No queda bien”, remarcó, dejando en claro que no importa cuánto cueste el perfume ni cuán exclusivo sea: en el gym, menos es más.
Lejos de atacar el cuidado personal, Uriarte apuntó a algo mucho más básico y efectivo: higiene, desodorante y sentido común. Incluso bromeó con alternativas más simples que cualquier fragancia importada, generando identificación inmediata entre quienes alguna vez sufrieron entrenar al lado de un aroma imposible de ignorar.
Una reflexión liviana, directa y muy Anti Siesta, que volvió a demostrar que a veces el mejor consejo es el que se dice sin perfume… pero con verdad.


