Más de 2.500 personas colmaron el Parque del Conocimiento para celebrar junto a Abel Pintos sus 30 años de trayectoria artística. Entre todas ellas, hubo una persona cuya vida cambió para siempre. Ailen Gauna, una joven estudiante misionera, no vidente y fanática de Abel desde la infancia, fue la elegida para subir al escenario e interpretar junto al artista el clásico La Llave, protagonizando uno de los momentos más emotivos de la noche.
La periodista Daiana León dialogó con Ailen después del recital y la joven relató la intensidad de la experiencia. «El show fue increíble, cantó todas las canciones que más nos gustan a todos los fans. Y desde mi lado de privilegiada, de estar de los dos lados, desde el público gritando y cantando hasta estar en el escenario al lado de él, abrazarlo y poder cantar con él, fue increíble», expresó. Ailen contó además que la música forma parte de su vida desde muy pequeña: durante años cantó en escenarios de Misiones y otras provincias, aunque luego dejó esa actividad para dedicarse a la universidad.
La emoción fue aún mayor por lo que significó compartir ese momento con el artista que admira desde la infancia. «Primero no caía, era como: ¿lo estoy soñando o es real? Lo soñé tantas veces. Soy fan de él desde muy chiquita, me acuerdo de estar en mi pieza con toda su discografía cantando con un tereré en la mano, y de repente estar frente a él en un escenario, con un público que también me ovacionó», recordó. La ovación del público y el abrazo de Abel convirtieron ese sueño en una realidad inolvidable.



Pero aquella noche también dejó una puerta abierta hacia el futuro. Ailen confesó que la experiencia despertó nuevamente su deseo de volver a dedicarse a la música. «Volver a cantar con él sería genial y, ¿por qué no?, volver a la música. Al parecer el destino también me está llamando a volver a mis raíces, que es cantar y estar frente al público. El escenario y los aplausos son algo inigualable», aseguró. Como broche de oro, la periodista Daiana León compartió las fotografías de una noche única que quedará grabada para siempre en la memoria de la joven misionera y de todos los presentes.








