Surgida a finales del milenio pasado —1999— en el barrio Los Pinos, La Chupetona se presenta como un crossover imperfecto entre el art rock y el delirio de las anécdotas de la siesta posadeña, con el canto de las chicharras de fondo. Una ensalada de ska, reggae, metal, cumbia e improvisación que invita al baile, al brindis y a la diversión.
El ska y el reggae sostienen una propuesta que puede tomar un desvío hacia el metal o desembocar en una cumbia. Esa libertad musical alimenta el humor del grupo: los géneros se cruzan, las canciones cambian de clima y la sorpresa forma parte del repertorio.
En sus letras, lo cotidiano adquiere proporciones disparatadas. Los personajes y las historias del barrio se mezclan con la parodia y una mirada bien de acá.
La cercanía con el público completa el juego: entre chistes, disfraces e improvisaciones, La Chupetona invita a compartir ese universo de música y fantasía barrial que construye desde sus primeros recitales.




