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Trinche vuelve a Posadas: el insólito reencuentro con Mila Zanek 

El humorista llegó a la ciudad para presentar su show y se reencontró con la streamer, con quien recordó una de las entrevistas más insólitas de su carrera. Mirá la nota.

Tres años después de una entrevista que quedó grabada en la memoria de ambos, Mila Zanek y Trinche volvieron a encontrarse de manera virtual, aunque fieles a su estilo, el escenario elegido volvió a ser tan inesperado como la conversación.

El humorista estará en Posadas para presentar su show y aprovechó la charla con la streamer para recordar aquella particular entrevista realizada años atrás… nada menos que en un baño. “Es la famosa nota de mierda”, recordó Mila, mientras Trinche no tardó en sumarse al recuerdo.

“Yo me acuerdo perfectamente”, aseguró el humorista, quien incluso rememoró las incómodas condiciones en las que tuvo que realizar aquella nota: “El inodoro más que inodoro era una pelela y yo tuve que hacer un laburo de cuádriceps que hasta el día de hoy creo que todavía queda cortado”.

Lejos de dejar la anécdota en el pasado, Trinche volvió a bromear con la situación durante el nuevo encuentro. “Sigo acá en un baño para hacerte una nota de mierda”, lanzó entre risas.

Pero la conversación también sirvió para hablar de su esperado regreso a Posadas. Consultado por Mila sobre cómo viene la venta de entradas para su show, el humorista sorprendió al revelar que quedan muy pocas. 

Con su habitual ironía, Trinche aprovechó para bromear sobre el vínculo con el público misionero y hasta deslizó que, quizás, debería ser él quien viaje a Capital para conseguir mayor reconocimiento: “A veces uno es más valorado en el lugar que no reside”.

El intercambio terminó, como era de esperarse, nuevamente entre chistes relacionados con el baño. Mila propuso negociar una entrada gratuita “por una esquinita”, mientras Trinche imaginó un posible acuerdo comercial con alguna marca de sanitarios.

Así, entre recuerdos, complicidad y humor absurdo, Mila Zanek y Trinche volvieron a demostrar que aquella insólita “nota de mierda” no quedó en el pasado: tres años después, el chiste continúa.