El conductor de TV y streamer, Guille Núñez, decidió derribar uno de los mitos más instalados sobre el cuidado personal masculino al compartir con sus seguidores el tratamiento facial que viene realizando desde hace varias semanas. Entre bromas, confesiones y consejos de su especialista, el comunicador dejó un mensaje claro: los hombres también pueden -y deben- cuidar su piel.
En los videos publicados junto a la profesional que lo atiende, se reveló que el conductor ya transita su quinta sesión de tratamiento. El proceso comenzó con una higiene facial profunda para preparar la piel y continuó con tres sesiones de peeling. Sin embargo, no todo salió perfecto.
Con el humor que lo caracteriza, Guille recordó el insólito error que cometió durante los cuidados en casa. «Me tenía que poner una cremita solamente en la nariz y no… me puse en toda la cara, casi me prendió fuego la jeta», contó entre risas, mientras la especialista explicó que, afortunadamente, pudieron revertir el inconveniente y continuar con el plan.
En esta nueva sesión, el conductor recibió un tratamiento LUMITENS, pensado para aportar luminosidad, minimizar los poros, controlar la oleosidad y estimular la producción de colágeno mediante radiofrecuencia, dejando la piel con un aspecto más saludable y revitalizado.
Pero el momento más comentado llegó cuando Guille puso sobre la mesa un tema que todavía genera prejuicios. «Mis amigos tienen vergüenza de venir a hacerse una limpieza facial», comentó, consultando si realmente los hombres también podían acceder a este tipo de cuidados.
La respuesta de la especialista fue contundente. Aseguró que los hombres son, en muchos casos, los clientes más constantes y fieles, ya que suelen asistir todos los meses a sus sesiones. Además, explicó que uno de los momentos favoritos de ellos es el masaje final, que incluye el rostro, la cabeza y la zona del torso, convirtiendo la experiencia en un verdadero espacio de relajación.
Como cierre del tratamiento, Guille pasó por una sesión de fototerapia LED con luz azul, elegida especialmente para equilibrar la producción de sebo de su piel, naturalmente oleosa, y mejorar su aspecto general.
Un gesto que refleja un cambio cultural cada vez más visible: la belleza y el bienestar ya no entienden de géneros, sino de hábitos de cuidado y salud.



