Durante una entrevista en “Hispa” junto a Sofía Calvo, Luciano Pereyra compartió una anécdota cargada de emoción sobre el primer viaje de su mamá, Doña Ángela, nacida en Santo Pipó, Misiones. El artista recordó que atravesaba un momento de bloqueo creativo mientras componía un disco en Miami. Solo y lejos de casa, decidió invitarla para que lo acompañara unos días y así tener cerca el cariño familiar.
Para Doña Ángela, el viaje desde Santo Pipó fue toda una aventura: era su primer vuelo largo y su primera vez saliendo desde Aeropuerto Internacional de Ezeiza rumbo a Estados Unidos. Ya instalados en Miami, el cantante le preguntó qué era lo que más le gustaba de la ciudad. Su respuesta lo sorprendió: “Las plantas”, dijo ella con total sencillez, mientras observaba el paisaje.
La explicación de su madre terminó convirtiéndose en una reflexión profunda. Doña Ángela le habló de la humedad, de los árboles y del verde que le recordaban a Misiones, comparando el clima tropical de Miami con el de su tierra natal. Ese momento despertó algo en el artista: comprendió cómo su mamá había llevado su esencia misionera a otro lugar. Inspirado por esa mirada sobre la naturaleza y la vida, Pereyra encontró finalmente el nombre y el sentido de su obra: “La vida es al viento”.



