Victoria Puppo sabe cómo hacerse notar y volvió a demostrarlo. La diseñadora dijo presente en una nueva edición de los Premios Iberá, donde fue nominada por tercer año consecutivo en la categoría Mejor Diseñadora, y sorprendió con una creación de alta costura que combinó sensualidad, romanticismo y una cuota de dramatismo digno de una película de época.
Aunque no se llevó el galardón, la diseñadora volvió a ser protagonista de la noche gracias a una propuesta que no pasó inadvertida. Esta vez, la apuesta estuvo lejos de los destellos y las lentejuelas: eligió el negro, el encaje francés y una silueta imponente para demostrar que la elegancia también puede ser absolutamente impactante sin necesidad de brillar.
El diseño fue pensado para resumir la esencia de una mujer romántica y femenina, pero con un costado dramático capaz de acaparar todas las miradas. Para conseguirlo, Victoria fusionó el estilo gótico romántico con la elegancia atemporal del encaje francés, en una pieza que combinó delicadeza y presencia escénica.


La protagonista absoluta del vestido fue una impactante falda de gran volumen, construida en niveles y volantes que aportaron movimiento y un juego de luces y sombras. El resultado: una silueta majestuosa, con reminiscencias de la alta costura clásica, pero con una impronta oscura y contemporánea.
Uno de los detalles más llamativos de la creación fue su confección con 12 metros de encaje Chantilly negro, reconocido por sus delicados motivos florales, su textura liviana y su caída etérea.
En la parte superior, el vestido presentó un corset entallado con escote interno, diseñado para esculpir la silueta y marcar la cintura antes de dar paso al despliegue de la falda.
El cuello alto estilo chimenea y las mangas largas ajustadas, cubiertas por una capa de encaje transparente, terminaron de definir la estética de la pieza. Una combinación que jugó con las transparencias sin perder sofisticación y que reforzó ese aire gótico y romántico que atravesó toda la propuesta.
Lejos de recurrir a los brillos para llamar la atención, Puppo apostó por la riqueza de los materiales, el volumen y la construcción de la prenda. Cada detalle respondió a una idea clara: convertir el vestido en una declaración de estilo.
La propia diseñadora explicó qué buscaba transmitir con su elección para la gala: “Al pensarlo para la gala quería resumir la silueta femenina, romántica, con algo de dramático, llamando la atención sin tener que usar brillos”.
Y vaya si lo consiguió. Con una propuesta que combinó técnica, personalidad y una estética poderosa, Victoria volvió a demostrar que la moda también puede contar historias y que el negro, lejos de ser una elección segura, puede convertirse en el gran protagonista de una noche.



