Un cruce televisivo terminó dejando expuestas dos miradas muy diferentes sobre la discapacidad. En La Noche de Mirtha, Martín Menem y Guillermo Pfening discutieron sobre las pensiones, el trabajo y las prestaciones para las personas con discapacidad, pero fue una pregunta del dirigente libertario la que elevó la tensión.
Cuando el actor planteó sus reparos sobre la situación que atraviesan muchas familias, Menem intentó llevar la discusión al terreno de la gestión anterior y le preguntó si sabía cómo era la situación de la discapacidad en 2023.
La respuesta de Pfening fue inmediata y personal: “Yo tengo un hermano con discapacidad y convivo con él hace 40 años”.
La frase marcó uno de los momentos más contundentes de la discusión. Mientras Menem defendía que las modificaciones vinculadas al sistema todavía se encuentran en discusión, el actor hablaba desde una experiencia familiar que conoce desde hace décadas.
Pfening habló desde la experiencia y no desde un escritorio
El intercambio comenzó cuando Juana Viale consultó a Menem sobre la posibilidad de que una persona que recibe una pensión por discapacidad pueda trabajar en blanco sin perder el beneficio.Pfening intervino para advertir sobre las dificultades económicas que atraviesan quienes dependen de esas prestaciones. “Mucha gente con discapacidad no puede vivir con 700 mil pesos y necesita de la pensión”, sostuvo.
El actor también puso sobre la mesa una preocupación relacionada con el nomenclador y las prestaciones. Explicó que, según su experiencia, las modificaciones pueden tener consecuencias concretas para las familias que necesitan acceder a tratamientos y terapias.
En ese contexto, Pfening remarcó que acompañar a una persona con discapacidad implica mucho más que una discusión administrativa. “Es muy difícil convivir con una persona con discapacidad y tiene que hacer millones de cosas, millones de trámites”, señaló durante el programa.
Caíto, una historia que Pfening convirtió en película
La experiencia de Guillermo Pfening no se limita a una opinión sobre discapacidad. Su hermano Caíto forma parte de su propia historia familiar y también de su trayectoria artística.Caíto tiene 46 años y vive en Marcos Juárez, Córdoba. Su historia fue llevada al cine por Guillermo, quien dirigió Caíto, una producción que comenzó como cortometraje y posteriormente se transformó en largometraje.
La película nació, entre otras circunstancias, a partir del proceso que atravesó su hermano cuando comenzó a necesitar una silla de ruedas. Pfening contó en diferentes entrevistas que durante una etapa Caíto tuvo dificultades para aceptar esa nueva realidad.
El proyecto terminó convirtiéndose también en una manera de mostrar la discapacidad desde una perspectiva diferente: personas con deseos, vínculos, carácter, humor, enojo y proyectos propios.
Por eso, el comentario de Menem sobre si Pfening conocía la realidad de la discapacidad en 2023 generó una respuesta especialmente significativa. El actor no necesitó recurrir a estadísticas para explicar por qué hablaba del tema: llevaba 40 años conviviendo con esa realidad en su propia familia.
Un debate que expuso algo más que diferencias políticas
Menem sostuvo durante el intercambio que el Congreso trabaja sobre modificaciones destinadas a mejorar el sistema y reiteró que la discusión todavía no estaba cerrada. Pfening, en cambio, insistió en las consecuencias que las decisiones políticas pueden tener sobre la vida cotidiana de las personas con discapacidad y sus familias.
El resultado fue uno de los momentos más tensos de la mesa. Más allá de las diferencias políticas, el cruce dejó una escena difícil de ignorar: de un lado, un funcionario defendiendo cambios que todavía se encuentran en discusión; del otro, un actor que habla desde cuatro décadas de convivencia con una persona con discapacidad.Y fue justamente esa experiencia la que Pfening puso sobre la mesa cuando sintió que Menem intentaba explicarle una realidad que conoce de primera mano.



