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Los guardianes misioneros del poncho de Soledad

Agustín Ramírez y Noelia Núñez vivieron un encuentro que difícilmente olvidarán: fueron sorprendidos por La Sole en Posadas, pudieron hablar cara a cara con su ídola y recibieron una misión muy especial, custodiar en Misiones un pedacito de su icónico poncho. Un recuerdo único que ahora forma parte de la historia de sus 30 años de música.

Soledad Pastorutti pasó por Posadas en el marco de “30 Pueblos”, el proyecto con el que celebra sus 30 años de trayectoria, y dejó en Misiones algo mucho más que imágenes, canciones y recuerdos: dos fanáticos de la artista fueron elegidos para convertirse en los guardianes misioneros de un fragmento de su histórico poncho.

El encuentro tuvo lugar en el Centro Cultural La Estación, hasta donde Agustín Ramírez, locutor nacional que trabaja en Radio Municipal Posadas y es presentador del Festival Nacional de la Música del Litoral, y Noelia Núñez, una seguidora de Soledad desde sus primeros años de carrera, llegaron sin saber que serían protagonistas de una sorpresa muy especial.

La cantante los había hecho concurrir al lugar sin revelarles el verdadero motivo. Allí, en un encuentro íntimo y distendido, pudieron conversar con ella, compartir recuerdos y contarle qué significa su música después de tantos años.

El gesto tuvo además un significado particular: Soledad decidió dividir su emblemático poncho en 30 partes iguales y dejar cada fragmento en distintos puntos simbólicos de la Argentina como parte de la celebración por sus tres décadas de trayectoria. Según explica el sitio oficial del proyecto, esos pedazos pueden quedar en lugares tan diversos como un centro cultural, una radio o un bar, como una manera de mantener vivo el vínculo con las comunidades que acompañaron su carrera.

Y en Posadas, dos de esas piezas quedaron en manos de quienes representan una parte de esa historia.

Una fan desde los comienzos

Noelia Núñez lleva buena parte de su vida siguiendo a La Sole. Su vínculo con la artista comenzó cuando era muy joven y se fue fortaleciendo a través de los años, acompañándola en distintos escenarios y festivales.

Durante la charla, pudo contarle personalmente cuánto significó su música para una generación que creció escuchando folklore a través de su voz.

“Muchas canciones del folklore argentino las sé porque las cantás vos”, fue una de las ideas que le transmitió, al destacar que Pastorutti también fue una puerta de entrada hacia autores y canciones que quizás de otra manera no hubieran llegado a ese público.

Entre los recuerdos que compartió apareció también Ramón Ayala y la influencia que tuvo la interpretación de Soledad para que muchas de sus canciones se incorporaran al repertorio que aprendió y conoce.

Noelia recordó además aquella primera vez que vio a la cantante en Cosquín, en 2009, cuando interpretaba canciones que luego formarían parte de su disco “Folklore”.

De no poder pagar una entrada a convertirse en su presentador

La historia de Agustín Ramírez tiene otro capítulo especialmente emotivo. Cuando era chico y todavía vivía en Oberá, quería ver a Soledad, pero no tenía dinero para pagar una entrada. Años después, aquella admiración terminó convirtiéndose en una profesión vinculada justamente a los escenarios y a la música.

Hoy es locutor nacional, trabaja en Radio Municipal de Posadas y forma parte del Festival Nacional de la Música del Litoral, donde se desempeña como presentador.

Durante el encuentro pudo contarle aquella historia y hasta hacerle una promesa que, con el paso del tiempo, terminó cumpliéndose de alguna manera: “Algún día te voy a presentar”, le había dicho.

Ahora, además de compartir un momento cara a cara con la artista, Agustín se convirtió en uno de los encargados de custodiar un pedacito de aquel poncho que acompañó a Soledad desde sus primeros años.

Un poncho que se convirtió en símbolo

El poncho no es un elemento cualquiera dentro de la historia de Pastorutti. Está ligado directamente a aquella joven que irrumpió en el Festival de Cosquín en 1996 y que convirtió el gesto de revolearlo en una de las imágenes más reconocibles de su carrera.

A 30 años de aquel debut, la artista decidió transformar ese símbolo personal en una manera de recorrer el país y agradecer a quienes fueron parte de su camino.

“30 Pueblos” propone justamente ese reencuentro. Soledad visita lugares que marcaron su historia, conversa con personas vinculadas a esos recuerdos y recupera expresiones culturales de cada región. La propia artista explicó que el objetivo es volver a esos sitios para compartir una canción, una charla y un momento, recordando de dónde viene.

El recorrido ya pasó por distintos puntos del país y en varios de ellos el fragmento del poncho quedó como una suerte de testimonio físico de ese paso. En El Calafate, por ejemplo, una pieza fue entregada a guardaparques del Parque Nacional Los Glaciares, mientras que en otros destinos quedó en espacios culturales y lugares representativos de cada comunidad.

“No imponés nuestra música, abrazás nuestra música”

Durante el encuentro en Posadas también hubo espacio para hablar del vínculo entre Soledad, los medios de comunicación y los fanclubs que la acompañaron durante décadas.

La periodista Laura Cáceres, quien participó del encuentro, destacó precisamente ese vínculo construido con el público y recordó el papel que tuvieron los medios y las radios en los primeros años de la carrera de la artista.

En aquella charla apareció también la historia de los fanclubs, de las primeras comunicaciones telefónicas y de una época en la que los seguidores se organizaban alrededor de una artista mucho antes de las redes sociales.

Cáceres remarcó además la importancia de que Soledad haya incorporado a su repertorio canciones y artistas del Litoral, y valoró especialmente que su acercamiento a Misiones no se limite a los grandes escenarios.

La jornada tuvo incluso momentos cotidianos y descontracturados: hubo charla sobre la música de la región, sobre Ramón Ayala, sobre el folklore y hasta una discusión amistosa sobre cómo se dice “chipa” y qué lugar ocupa el caburé en la identidad gastronómica misionera.

Posadas también quedó en el mapa de los 30 pueblos

La visita de Soledad a Posadas forma parte del recorrido federal de “30 Pueblos”, que durante 2026 la llevó a reencontrarse con lugares, personas y tradiciones vinculadas a su trayectoria. El proyecto busca recuperar esas historias a tres décadas de su debut y agradecer el acompañamiento recibido en todo el país.

En Misiones, la artista también recorrió espacios vinculados con la cultura provincial. Durante su paso por la Escuela Superior de Danzas compartió un chamamé con estudiantes y participó de una interpretación de “Misionero y Guaraní” junto a integrantes de la agrupación patriótica La Melchora.

Pero entre todas esas imágenes quedará una particularmente especial para dos fanáticos: Agustín y Noelia ahora tienen bajo su custodia un pequeño fragmento de uno de los símbolos más importantes de la carrera de Soledad Pastorutti.

Un pedacito de poncho que llegó a Misiones después de recorrer escenarios, festivales y tres décadas de música.

Y que, desde ahora, tiene dos nuevos guardianes.