En un video que rápidamente empezó a circular, Yesica Sánchez decidió decir lo que muchos piensan y pocos se animan. “Es probable que haga este video y me funen, avisó de entrada, marcando el tono de un descargo sin anestesia. Desde el “amooor” estilo farándula hasta el “amamos” colectivo que nadie pidió, la conductora confesó que esos latiguillos modernos la sacan de quicio y la mandan directo a Júpiter del aburrimiento.
Con ironía filosa, Sánchez apuntó especialmente contra ciertas conductas repetidas en redes, sobre todo en el universo influencer. “No me importa, me irrita”, lanzó sobre esas expresiones que —según ella— se dicen en automático y sin contenido. Y como si fuera poco, sumó otro ítem a su lista negra: la gesticulación excesiva con uñas protagonistas. “Ya vimos que te hiciste las uñas, un golazo… pero ya está, amiga”, disparó, anticipando la posible cancelación.
Lejos de pedir disculpas, Yesica cerró fiel a su estilo: boca sucia, honesta y sin caretas. Admitió que ella también gesticula y exagera, pero dejó claro que hay cosas que “le rompen soberanamente las bolas”. El video dividió aguas, generó risas y complicidad. Porque, al final, en tiempos de corrección extrema, alguien tenía que decirlo. Y lo dijo. Sin amorch. Sin amamos. Y con uñas cero.


