En el programa Modo Verano, Marcos Otaño —fotógrafo profesional y referente indiscutido de la provincia— compartió una charla en la que repasó 30 años de trabajo y transformación permanente. Recordó sus inicios en la adolescencia, cuando comenzó con el revelado fotográfico y la venta de imágenes a revistas deportivas, en una época signada por los procesos analógicos, la espera y el azar del resultado final.
Otaño explicó que la fotografía cambió radicalmente con la irrupción de la tecnología digital. El paso del cuarto oscuro a la pantalla, de los días de espera a la instantaneidad, modificó rutinas, tiempos de entrega y exigencias del mercado. Lo que antes demandaba horas de trabajo hoy puede resolverse en minutos, con cámaras que se conectan al celular y permiten publicar material casi en tiempo real.
Sin embargo, fue contundente al marcar límites: “No todos somos fotógrafos”. Para él, la profesión sigue siendo un oficio que requiere formación, lectura de contextos, códigos y construcción de una mirada propia. Las herramientas facilitan el proceso, pero no reemplazan la sensibilidad ni la experiencia del profesional.
Otaño también reflexionó sobre el presente y el futuro de la actividad. Dijo quedarse con la etapa actual por sus posibilidades técnicas y creativas, aunque advirtió que la tecnología no resuelve lo esencial: la mirada fotográfica. “La cámara soluciona muchas cosas, pero no te soluciona la mirada”, afirmó, al tiempo que reivindicó el reconocimiento al crédito autoral y el valor del trabajo de quienes registran, día a día, la historia en imágenes.


