En medio de una agenda mediática atravesada por la inmediatez, la exposición extrema y la carrera por el contenido viral, la periodista Ingrid Fedorischak compartió una reflexión que no pasó desapercibida y que interpela de lleno a los medios, a las redes y al propio consumo del espectáculo.
“No todo lo que genera impacto es información”, escribió, poniendo el foco en una práctica cada vez más habitual: la difusión de videos o imágenes de personas atravesando intentos de suicidio o situaciones extremas de salud mental. Lejos de concientizar, advierte Ingrid, ese tipo de publicaciones exponen, revictimizan y pueden causar daño, no solo a quienes aparecen, sino también a sus familias y a quienes miran.


La reflexión apunta directamente al límite ético del periodismo y del show mediático, donde el sufrimiento humano corre el riesgo de transformarse en contenido consumible. “Contar los hechos es posible sin mostrar el sufrimiento en primer plano”, señala, marcando una diferencia clave entre informar y espectacularizar.
En un mundo donde la cámara muchas veces se enciende antes que la empatía, Ingrid propone una pausa necesaria: pensar antes de publicar. “A veces, el acto más responsable no es publicar… sino decidir no hacerlo”, concluye, dejando una frase que resuena fuerte en una industria y que abre un debate urgente sobre el rol de los medios, las redes y el espectáculo.


