La periodista Vanina Nautmchuk volvió a sacudir las redes con una historia que no pasó desapercibida. Sin nombrar a nadie, pero señalando a muchos, puso en la mira una postal repetida del verano: casas abarrotadas, ríos colapsados y planes que parecen calcados de los años del secundario en una ciudad más que conocida por todos.
“¿Qué hacen hacinados en una casa como si fuera el 2006, 2007, 2008?”, lanzó de entrada, apelando a la memoria colectiva. Según Vanina, desde hace casi dos décadas se repite el mismo ritual: todos los años, los mismos fines de semana, la misma escapada a Ituzaingó, como si no hubiera otra opción posible… o como si crecer fuera optativo.
El relato sube de temperatura cuando describe la escena: cientos de personas en los mismos metros cuadrados, agua hasta la cintura y un “caldo humano” que poco tiene de descanso. Pero el verdadero golpe llega cuando pone el foco en la edad: “Si tenés más de 30 y estás ahí, es raro”, dispara, sin vueltas.
Lejos de criticar el destino en sí, Vanina apunta a la forma. ¿Te gusta Ituzaingó? Perfecto. Pero (según su mirada) hay una diferencia clara entre vacacionar y repetir mecánicamente los planes de cuando estabas en cuarto o quinto año. Casas chicas para demasiada gente, presupuestos estirados al límite y dinámicas que ya no encajan con la vida adulta.
La propuesta es simple y, a la vez, provocadora: alquilar una casa acorde, armar un buen asado, disfrutar del río con tranquilidad y hacer “planes de adulto”, con tiempos, comodidades y decisiones que acompañen la edad.
El cierre, fiel a su estilo filoso, no dejó margen para interpretaciones: seguir haciendo a los 30 lo mismo que a los 17 no es nostalgia, es, según Vanina, “una vergüenza para tu familia”.
Como suele pasar, sus palabras dividieron aguas. Pero una cosa es segura: Vanina volvió a decir en voz alta lo que muchos piensan en silencio… mientras cargan la heladerita rumbo al mismo lugar de siempre.


