El periodista, Jorge Castro utilizó sus redes sociales para compartir una reflexión cruda y sin concesiones sobre una escena cada vez más naturalizada en la calle: motos fuera de control, imprudencias constantes y una policía que, según plantea, mira sin poder —o sin respaldo— intervenir.
En su posteo, Castro apuntó directamente contra la idea de relativizar estas conductas como simples “travesuras”. “Ese pibe que en medio de la caravana se cae y se lastima termina ocupando un lugar en el sistema público de salud”, escribió, dejando en evidencia que detrás de cada imprudencia hay un costo real que termina asumiendo el Estado y, por extensión, toda la sociedad.
Pero el mensaje no se quedó ahí. El periodista fue más allá y puso el foco en una pregunta incómoda: ¿qué pasaría si, en medio de ese caos, la víctima fuera un tercero inocente? “Imaginate si en ese momento tu hija o tu hijo está cruzando la calle y lo atropella uno de estos idiotas”, lanzó sin rodeos, aludiendo a motos sin papeles, sin seguro y, muchas veces, robadas.



Castro también cuestionó el lugar en el que queda la policía, señalando que ciertos operativos o controles terminan siendo apenas “una mojada de oreja” para los efectivos, que no cuentan con el respaldo legal necesario para actuar con firmeza. Una situación que, asegura, los propios motociclistas conocen y aprovechan.
El posteo, que rápidamente generó repercusión, no busca el escándalo fácil sino abrir un debate profundo: la delgada línea entre la tolerancia, la omisión y la responsabilidad. Porque cuando nadie pone límites, el riesgo deja de ser una anécdota y pasa a convertirse en tragedia, un mensaje incómodo, directo y necesario, que interpela tanto a las autoridades como a la sociedad entera.


